domingo, 4 de junio de 2006

vamos que vamos


Tengo un papel en el que quiero escribir infinitas palabras de larga duración, quizá no tenga pilas pero lápiz sí. Es un papel especial que no pensé encontrar aunque ultimamente pensar no está sirviendo de mucho. Será que los pensamientos nublan la razón misma, antes que una emoción básica que reniego comúnmente. La misma que tú dices renegar al menos en las primeras tres semanas
Vamos que vamos, que quiero ir, veloz, sorpresivo, carente de imágenes absurdas, ausente de palabras, vamos que vamos que solo quiero estar en un espacio sin principio ni fin que a veces construyo en la imaginación.
Supongo que los árboles suelen enraizar sus respectivas estructuras entre nosotros, porque como yo a veces sienten celos de este singular interés, que si lo sostengo no se dónde llegará pero por lo pronto es mejor ni preguntar.
Que si la tierra sigue firme y firmes son las promesas, nadaré una vez más en esa cosa linda que construyo en este papel, seguiré indagando, y explorando lo que quiero encontrar un día, y que más que escribir solo leer en esas palabras que tu me regalas. Si fueran pocas o muchas no importa ya, que me hice adicto sin remedio a una compañía intangible, y ahora si no quiero aprender a privarme de ella te pediré como obsequio un pensamiento diario, sabré percibirlo supongo, y si no, inventaré que lo aprendo.

viernes, 2 de junio de 2006

Majadera descripción del dolor. Parte II


Estuvo sentado más de una hora, más del tiempo que acostumbraba su cuerpo a estar quieto, se abandonó a los pensamientos que no dejaban de presentarse, como fotos, fotos antiguas, del tiempo que fue lo que ya no es. Del tiempo dulce. Luego abrió los ojos, quiso abrir la ventana también, sentarse en su mesa cuadrada y dibujar figuras cuadradas, no podía, las manos no respondían, y los ojos estaban demasiado inundados como para descifrar los garabatos que pretendía esbozar. Volvió a la cama, volvió a ser el objeto inmóvil de la hora anterior. De pronto abrió los ojos otra vez, quiso escapar de las imágenes, pero seguían presentándose como dibujos en el techo, que querían precipitarse sobre él y envolverle de recuerdos, que ahora duelen.
Repasaba una y otra vez lo que hizo y no el porqué de la partida de su hoja perfecta. Lo cierto es que ya no conseguiría una respuesta estando petrificado bajo sus lamentos, debía partir .. buscar, encontrar. Hallaría respuestas en sus propios murmullos?, decidió que no y no quiso explicar, no querrá explicar ahora, ni mañana.
Se levantó del catre como si hubiera estado tirado allí un año completo, sus piernas cansadas acompañaban a sus brazos cansados, y los cuatro movían un tronco cansado dirigido por una cabeza cansada. El aire de la habitación era denso, pero seguía siéndolo para al salir de ella. Parecía que formaba martillos enormes que le golpeaban en la espalda y a ratos flaqueaba, pronto parecía caer, pero lograba incorporarse. Se dio cuenta que el tiempo ya no era tiempo, que el espacio dejaba de serlo y que se encontraba sumido en un no se qué que no lograba asimilar.
Su respiración se aceleró y su corazón emprendía un galope errático que le asustaba. De pronto sintió una palmada en la espalda: al voltear se encontró con un par de ojos bien abiertos, que le fueron familiares, conocía esos ojos negros, esas pestañas negras, y largas; porque eran largas, inconfundiblemente largas, luego el foco se centró en su boca, y también la conocía, esos labios paliduchos eran, si, y los ojos también, y las pestañas.
En una búsqueda frenética se propuso encontrar sus brazos y aferrarse a ellos, no comprendía los movimientos pero pudo leer en sus ojos, una confusión que no era familiar, se aproximó con rapidez y lo estrechó entre sus brazos, al tiempo que ya no pudo contener más el dique que eran sus ojos y volcó las lágrimas que ya no inundarán más.
Transcurrieron minutos eternos, que dejaron de serlo cuando fue anclado al momento, pronunció solo tres palabras, y pareció despertar de un largo sueño que lo aprisionaba en un mundo sin tiempo-espacio, caminaron juntos, caminaron abrazados dando la espalda a un sol que emergía tras el follaje de los árboles, que alcanzaba a entibiar las espaldas, la espalda que fuera acosada por martillos de aire que ya no estaban más, solo la tibieza del sol.
Guardaron las manos en los abrigos y una de ellas encontró una hoja perfecta en un bolsillo olvidado, como la hoja que ya no lo es más. Atendió el hallazgo por unos instantes, mientras sus pasos no frenaban, solo observó la hoja perfecta, y caminaba. La miró por última vez y decidió liberarla en el montículo más perfecto que pudiera encontrar. Y así fue, la abandonó al lado del camino en ese montículo casi perfecto, nunca como el primero, y decidió voltear y continuar caminando, tampoco miró atrás.

Majadera descripción del dolor. Parte I


Escuchó un sonido no habitual, pero dentro de la habitación, luego escuchó muchos dentro de una sola habitación que era la suya. Paso un momento y logró entender que no eran, que no habia nada, más que él y sus viejos muebles que su vieja madre le habia traido en su viejo auto; lo demás solo lo imaginó, decidió imaginarlo para distraer, de lo que se empeñaba en invadir, el dolor que sentía por haber cerrado aquellos ojos, y por no haber mirado atrás, aun no se convencia del todo, aun no se convencía de estar parado frente a una puerta observando una habitación vacía, aun no se convencia de estar parado frente a una puerta que mostraba su vida misma, su vida misma que era como su habitación misma, vacias las dos.
El teléfono suena, decide no contestar, la grabadora porfía, su voz era inconfundible, como sus pestañas largas. Se notaba aturdida, o quiza era él el aturdido y quería no estarlo más y que fuera otro diferente, que fuera ella. De pronto un calor invadió su cuerpo, sintió que los ojos lograban abrirse y apreciar que si habia luz en el lugar, que sus pies respondian cuando quizo caminar, correr y lanzarse, responder lo que creyó perdido, disipo el temor, disipó el temor?
Estaba alli, con su voz acariciando el momento, con sus manos secando lagrimas, con sus brazos estrechando un cuerpo agotado, estaba alli y no se iria, y ahora por fin encontraba el soplo que necesitaba aspirar, para continuar y saberse vivo..

jueves, 1 de junio de 2006

Una novedosa forma de ser Feliz


Un día cualquiera me encontré frente a un cuaderno bien feo, tanto como las numerosas situaciones que ese día me toco vivir. Y bien que el universo llamado estuche conspiró para que me lanzara de mollera en la búsqueda de la estructuración. Que tomo el lápiz y abro el cuaderno, que me arrojo y no paro; me lanzo a escribir como un vehemente, al parecer la mejor forma de evadirse era trastocar la historia que almacenaba ya en mi memoria.
Sí. Algunos reproducen fielmente lo acontecido en sus pálidos días, o la monotonía los absorbe en las líneas taciturnas que pretenden embaucar a uno que otro lector. Qué mejor que contar la historia como uno quiera, entregarse a ese poder exquisito y seductor de la falacia, al cabo que sh sh nadie lo sabra. Me lanzo mierda, corre que te pillo le decia a la palabra aun no escrita mientras me concentraba en la mejor manera en que podría culminar mi triste travesía diaria. QUe mejor insisto que contar la historia que uno quisiera, si alli voy solucionando mis falencias, mi falta de corazon para atreverme a solucionarlo en la vida. Arriba los cobardes que la pluma es nuestra aliada, arriba los insensatos que intelectuales se tornan mientras se imaginan como personajes renobados, asi hay que imaginarse, que si no quiero espoerar a dormir para solucionar mi conflictiva existencia en los sueños, agarro el lapiz que hace años empece a sostener y me lanzo.

Crónicas de una muerte anunciada


Siempre supe que beber en exceso podría traer consecuencias tragicómicas para los demás.. más trágicas para mí.. más cómicas para mis enemiguis.. pues para que andamos con cosas si cuando vemos que al que le tenemos el coágulo en el iris cae en el pecado nos causa gracia y hasta un pequeño saborcito agradable en nuestros finos paladares.. (creo que acabo de inventar la palabra paladares, entiendase como paladar en plural).
Pues bien, retomando mi principal inquietud a la hora de sentarme y echar a correr mis hábiles y delicados deditos sobre esta superficie tan peculiar llamada teclado: que acertado es aquel dicho criollo.. dime con quien andas y te diré quien eres, en este caso dime con quien andas y te diré si llegas sobrio. Pues si, es esto lo que me decía mi beata madre cada vez que me disponía a salir con mi buen camarada Mariano Peña.
Ahora que Mariano no era un mal cabro, al contrario; bueno, de que se tomaba sus copetes diarios.. si, se los tomaba. De que se fumaba sus verdes de cuando en vez; bueno si, se los fumaba... pero era buen cabro. Bueno para la rayuela corta eso si el infeliz, pero bueno de adentro.. con un corazón de oro, y su desenlace no podría haber sido otro.
Solo a Peñita se le ocurren estas cosas.. (pero miren el apodo; peñita; si hasta su apodo alude a jarana). Iba yo muy cómodo y angelical sentado en el puesto del copiloto cuando al pasar por villa alegre, aquel peculiar pueblo de la séptima región, tierra huasa de hombres indómitos y tostados por los rayos furiosos del sol, nos sorprendimos al ver aquellos enormes contenedores que más bien parecían grandes torres que por cierto albergaban el manjar que Peñita no cesaba de saborear; el vino.
No conforme con solo observar este espectáculo, Peñita con determinación se dirigió en una frenética carrera hacia aquel contenedor, comenzó a subir por las endebles escaleras con un balde en su mano izquierda, mientras aceleraba la escalinata pues supongo su cavidad bucal no resistía aquel salivar provocado por el fermentado.
Al llegar arriba, Peñita, según mis hipótesis plantean, tiene que haber entrado en coma etílico, o bien en un ensueño del cual ni la luz del túnel pudo sacarlo.. pues no alcanzó ni a estirar el brazo para abalanzar el balde, cuando su cuerpo entero se encontraba sumergido en mareas de tinto..
y sí.. murió en su ley
Ahogado en copete el infeliz. que me dicen, si nadie cuenta una de esas, y Peña tampoco .. a menos que resucite ese pobre humano, digamos que por lo pronto somos mensajeros amigos los que nos encargaremos de perpetuar esta peculiar forma de culminar los días.. y vaya que lo es..

Celibato mis polainas


Antes de esbozar las irreverentes ideas que por estos días de REcogimiento intentan penetrar mi duramadre, es preciso que adentre a mis amados lectores en algunos términos utilizados.
En primer lugar entiéndase seminarista como aquel pobre humano por no decir mierda de persona, y guardar con el protocolo, que ha ingresado por aquel llamado supremo de su vocación.. donde se preguntaran ustedes ?.. si .. al seminario para convertirse en sacerdote.
Pues teniendo esta Keyword tatuada en nuestro cerebro, apronten sus iris para posarlas en las siguientes aseveraciones que me propongo crear.
Quizá suene aventurero y hasta inicuo para aquellas retinas cautas e impías que se sitúen en este espacio de laborioso trabajo literario, pues aún así he de expresar mis profundas creencias albergadas ya en lo mas hondo de mi espíritu ( el cual por cierto bien a mal traer tengo ultimamente).
Es acaso reprochable que un seminarista peque de inocente al confiar de estómago al piso, en que su vocación le librara de aquellas tentaciones que el placer carnal trae consigo. Pues sí, es reprochable mis amigos, Cómo es posible que no crucen por sus beatas mentes aquel hecho, aquella situación eréctil, aquella húmeda circunstancia en que la tentación tome posesión de sus fisonomías veleidosas y a la fuerza sacro santos templos de la oración?.. es acaso una forma ruin de ensordecer al niño?.. quiero decir al órgano reproductor masculino?.. es acaso cortarle las alas a la polilla?.. perdón me refiero a la vía de evacuación orgásmica femenina..
Es que acaso clítoris y pene no merecen libertad?.. mis amigos ya lo creo que sí.. y si me abandero por esta causa no es más.. sino por mi creencia férrea.. mi pasión incorruptible.. mi plena fe.. en que la sexualidad es más que un aspecto de nuestra humanidad.. No señor.. es un regalo de Dios.. un obsequio de los santos.. una profesía divina.. un mandato del Edén.. llámenlo como quieran pero según mi parecer.. resulta irrenunciable.. pues es un derecho. y más que un derecho UN DEBER.
Cómo es posible dudar de tamaña realidad, si hasta nuestros infantes gozan con el jugueteo de sus genitales.. ah pero son tonterías de lactantes dirán algunos queriendo denostar esta palpable situación. Basta ya de eufemismos mediocres para algo tan puro y flagrante como es el toqueteo perpetuo. Sí señor, perpetuo, porque ni los curas me vendrán a negar a mí, que cuando a una monjita se le ve el pezón, aquel elemento colgante entre sus extremidades inferiores comienza a reaccionar.. y sí.. requerirá la ayuda de la nunca bien ponderada Manuela Palma. Es esto condenable me pregunto nuevamente?.. que va.. dejemos que las manitas que Dios nos dio exploren el templo de oración, que pulan cada imperfección, que abran las ventanas del templo quizá.. o bien que tomen aquel pilar y lo sacudan.. Si dependiendo del cristal bajo el cual se mira.. al final termina siendo un acto de fe
Amén